domingo, 23 de junio de 2013

UNIDAD 4. REFLEXION FINAL





Inicio mi reflexión con la siguiente frase de Manuel Castells: “No hay otro remedio que navegar en las encrespadas aguas globales… Por eso es esencial, para esa navegación ineludible y potencialmente creadora, contar con una brújula y un ancla. La brújula: la educación, información, conocimiento, tanto a nivel individual como colectivo. El ancla: nuestras identidades. Saber quiénes somos y de dónde venimos para no perdernos a donde vamos” (Castells: 2001).

Creo que es un excelente punto de partida para hablar acerca de nuestro papel como docentes en este mundo globalizado, en donde la masificación de la información de todo tipo es distribuida por medio de los diversos medios de comunicación y llega a nuestras manos simplemente al acceder a ellos; es decir al acceder  a los medios impresos, a la radio, a la Televisión o a la Internet, entre otros; entendiéndose todo esto como aquel vital fluido: el agua. Sin embargo, como lo menciona Castells, navegar no es tarea fácil, es más, día a día es más complejo, suceden acontecimientos que según los intereses de los más poderosos pueden o no reportarse; así como, por los intereses de quienes manejan la información se satura a los diferentes medios con productos de todo tipo: entretenimiento, alimentos, música, ropa, deportivos, aparatos electrónicos, programas de software;  lo que impone estilos de vida, parametrizan comportamientos e imponen modas que poco a poco acaban con la identidad cultural y las buenas costumbres de las diferentes culturas de las naciones. Por tanto, para sacarle provecho a toda la información que disponemos y podemos llegar a obtener o generar  es esencial la educación y las bases de nuestra identidad cultural.

En este sentido, saber de dónde se viene, reconocer quién se és, y proyectase en lo que se quiere, corresponde a la base fundamental de la identidad de cada individuo y generan un blindaje para poder mantenerse cuerdo y coherente en este ir y venir de la información. Sin embargo, para que cada persona alcance ese nivel de autoconocimiento y autonomía es indispensable la educación.


La educación entendida como pilar de la formación de un ser humano en la sociedad. La cual incluye  la educación de casa, de familia, la que forma al ser humano como ser social, la que le imprime los principios y valores y le da las herramientas para formar su autoestima. Pero también se incluye la educación en la escuela, la educación en comunidad; aquella que permite que el individuo interactúe con sus semejantes, comparta, discuta y produzca. De la misma forma, se debe incluir el aprendizaje que se genera cuando el mismo individuo busca y escudriña lo que necesita, lo que desea, lo que le interesa y le permite generar nuevos conocimientos. En este sentido, se entiende que la educación es un proceso que se da a lo largo de la vida de un ser humano, la cual desde sus principios debe estar acompañada de sus padres como primeros educadores, luego con sus maestros como acompañantes del proceso enseñanza aprendizaje y finalmente de él mismo como autodidacta y generador de su propio conocimiento. Así mismo, la educación también es un proceso dinámico que cambia con la historia del ser humano y viceversa, el decir la educación transforma y cambia la historia de ser humano. Y cuando suceden estas transformaciones es cuando la educación cumple su objetivo.


Pero al hablar de educación es necesario incluir los componentes principales de este proceso: el maestro y el alumno. Sin duda alguna, debe haber un ambiente de armonía, una buena relación entre maestro y alumno para que la educación se dé. Esta relación depende principalmente de la motivación de los alumnos al aprendizaje y de cómo el maestro puede motivar e incluir al alumno en este aprendizaje. En este sentido, la labor del maestro es un completo desafío, pues comprende: atrapar el interés de su estudiante, motivarlo y mostrar que lo que se está aprendiendo enriquece su vida. Sin embargo, hoy por hoy el desarrollo tecnológico y las diferentes herramientas de tecnología y comunicaciones que la humanidad ha creado, permiten que el maestro pueda acercarse cada vez más al alumno de una forma asertiva, permite que el maestro y alumno hablen el mismo lenguaje; compartan sus experiencias, sus dudas e inquietudes y sus productos en diferentes entornos. De tal forma que muchas veces sin necesidad de un contacto físico directo el estudiante es capaz de abrir su mente, y basado en su tipo de inteligencia, expresar sus ideas y sentimientos por medio de herramientas de software que facilitan la comunicación; y así mismo tanto el docente como sus compañeros pueden intervenir de una forma constructiva y en comunidad elaborar el aprendizaje.


Finalmente, creo que la educación puede permitir que se realicen  transformaciones, pero estas se dan cuando el estudiante aprende según su tipo de inteligencia y su forma de aprender. En este sentido, el rol del docente ha evolucionado de ser un expositor a ser un tutor, un guía que puede orientar al estudiante de forma personalizada a través de las diferentes herramientas TIC, que puede conocer los intereses y necesidades sí las utiliza de una manera adecuada y permiten que ellos intervengan y juntos construyan su conocimiento de una forma respetuosa con su identidad cultural, generando las herramientas para que los individuos de formen como seres autónomos e integrales.

Cibergrafía:
Castells, M. (2001). La cultura de libertad como constitutiva de internet. En Universidad Oberta de Catalunya. (UOC). Recuperado de http://www.uoc.edu/web/esp/launiversidad/inaugural01/cultura.html.

viernes, 14 de junio de 2013

En este espacio se expone una breve explicación sobre los Sistemas de Tutores Inteligentes y luego se presenta una reflexión acerca de esta nueva tecnología.

jueves, 13 de junio de 2013

SISTEMAS DE TUTORES INTELIGENTES


Los sistemas tutoriales inteligentes (STI) son una nueva forma de programas para adelantar Instrucción Apoyada por Computador (IAC) con herramientas de Inteligencia Artificial (IA). Su finalidad es tratar de simular un maestro experto, no solamente en su dominio de un área de conocimiento sino también en su pedagogía y comunicación con el alumno. Su desarrollo implica manejo completo e inteligente del conocimiento de la materia, de pedagogía y de modelaje del alumno [1].




Los STI permiten emular a un maestro humano en el sentido de saber qué enseñar, cómo enseñar y a quien enseñar. En este sentido, lo ideal es que el tutor se adapte al proceder del estudiante, identificando la forma en que este puede resolver un problema y de brindarle ayuda cuando cometa errores. Por tanto un tutor inteligente es: un sistema de software, que utiliza las técnicas de Inteligencia Artificial (IA) para representar el conocimiento e interactúa con los estudiantes para enseñárselo.


Estos sistemas han evolucionado desde una propuesta instructiva, hacia en entornos de descubrimiento y experimentación del nuevo conocimiento. De tal forma que los nuevos desarrollos de los STI involucran experiencia adicional relacionada con el entorno de aprendizaje del estudiante y métodos y técnicas de enseñanza. Puesto que una de las principales dificultades en su diseño corresponde a la poca experiencia en el área de la educación y las teorías de aprendizaje en la identificación de los pre-conceptos o concepciones erróneas y los estadios evolutivos del estudiante; dando buenos sistemas con buen soporte de software muy poco eficientes en el ámbito educativo real. 

Por tanto como desafío, los investigadores proponen desarrollar sistemas más flexibles, adaptados a los intereses del estudiante y con métodos pedagógicos que facilitan el proceso de aprendizaje de los estudiantes En donde la la interacción de los diferentes módulos los STI sean capaces de juzgar qué sabe el estudiante y cómo va en su progreso, de tal forma que una instrucción puede ser ajustada según las necesidades del estudiante. 

Componentes de un STI

Con los STI se desea  crear un programa de enseñanza se se acerque lo más posible a un maestro en su que hacer docente. Resaltando la capacidad del docente para detectar los pre-saberes y las lagunas de conocimiento del alumno, para vincularse en cada situación de aprendizaje realizando un seguimiento personalizado y para utilizar estrategias tutoriales a la medida del estudiante. 

El logro de un sistema con las anteriores características exige desarrollar un programa tutorial compuesto por los módulos mostrados en la siguiente figura:


Cada uno de estos módulos posee características especiales, así:

Módulo de Dominio: Contiene conocimiento del área de enseñanza y cubre los posibles razonamientos para las respuestas del estudiante. Además suministra problemas para resolver o tópicos a discutir.

Módulo del Estudiante: Contiene información acerca de cada estudiante. Se usa para predecir el nivel de comprensión del estudiante o reconocer su estilo de aprendizaje.  Suministra diferente número de preguntas para identificar y detectar las anomalías en el aprendizaje del estudiante y la estrategia empleada por éste para resolver problemas y conocer exactamente lo que entiende.

Módulo Tutor: Contiene las estrategias, reglas y procesos que orientan las interacciones del sistema con el estudiante. Entre sus objetivos está: la elección del tipo de problema a resolver, el control y crítica del rendimiento del alumno, facilitar ayuda si el estudiante la requiere, seleccionar material de apoyo en caso de error y definir hasta dónde se permite al estudiante equivocarse.

Módulo Interfaz con el Usuario: Encargado de generar salidas correctas para el estudiante, interpretar sus respuestas, organizarlas y pasarlas al sistema de tutoría. Este módulo es el que ha recibido menos atención por los problemas de comprensión de lenguaje natural.

Finalmente, para desarrollar el STI  se recomienda un grupo multidisciplinario que abarquen las siguientes áreas: psicología cognitiva, teorías de aprendizaje y evaluación, diseño de interfaces, computación gráfica, bases de datos, herramientas y técnicas de sistemas inteligentes y herramientas y métodos de ingeniería de software.

REFLEXIÓN


Este tema me parece interesante, puesto que como ingeniera electrónica, pienso que la mayoría de las actividades o labores podrían automatizarse y sin duda alguna los Sistemas de Tutores Inteligentes (STI) lo son. Ya que corresponden a un desarrollo de diversas disciplinas de la ingeniería del software en la línea de investigación de la Inteligencia Artificial, Redes Neuronales, Algoritmos Genéticos, entre otros; así como un desarrollo en la ingeniería del hardware para crear dispositivos acordes al desarrollo tecnológico actual.

Si bien es cierto que  los Sistemas de Tutores Inteligentes (STI) buscan instruir aprendices de cualquier disciplina como lo haría un docente, creo que esta nueva tecnología más que reemplazar a los maestros sería una excelente herramienta de ayuda tanto al estudiante como al docente en el proceso de aprendizaje. Lo anterior debido a que, a pesar de los avances en los estudios del comportamiento humano y de su relación con el funcionamiento del cerebro y del proceso de enseñanza aprendizaje, hay situaciones en  las cuales un programa sotfware no puede emular el comportamiento humano en este proceso. De hecho, estos sistemas  modulares pueden llegar hasta clasificar e identificar el tipo de inteligencia de una persona y cómo esta puede aprender, así como sugerir metodologías, instrucciones y problemas para  que dicho individuo alcance con éxito su aprendizaje. Sin embargo, qué sucedería cuando una persona no clasifique dentro de ninguno de los rangos establecidos?, o cuando una persona este dentro de varios rangos?

Así mismo, estos sistemas requieren de una continua reto-alimentación y actualización de las experiencias obtenidas en  el aula, por parte de un equipo de pedagogos, quienes le dan vigencia y refrescan el programa para que su desempeño día a día sea óptimo.

Por tal razón, creo que los docentes de hoy en día deben ser los incansables e inquietos estudiantes de siempre, deben estar a la vanguardia con el desarrollo tecnológico e impulsar la innovación de éstos sistemas para que se conviertan en su mejor herramienta de trabajo y motivación de sus estudiantes.Deben ser esos pedagogos naturales que vivencian e conocimiento a diario con sus estudiantes, que se salen del aula y cualquier situación de la cotidianidad se convierte en la mejor excusa para enseñar y aprender, que no dejan de sorprenderse, que no dejan de soñar ni de crear esos lazos de fraternidad que enriquecen la enseñanza, pues más que formar profesionales, se requiere formar seres humanos

Finalmente, creo que los verdaderos docentes del mañana no son aquellas máquinas frías y predecibles, sino los verdaderos maestros, los de carne y hueso, que están sintonizados con las nuevas herramientas que la humanidad crea para fortalecer y no para sustituir.